La hipoteca inversa y la nuda propiedad son dos formas de obtener dinero de tu vivienda sin dejar de vivir en ella, pero funcionan de manera muy distinta. Te explicamos con palabras sencillas en qué se diferencian -propiedad, dinero, deuda, impuestos y herencia- para que veas cuál encaja mejor en tu situación.
En pocas palabras
Las dos opciones permiten obtener dinero de tu vivienda sin dejar de vivir en ella, pero funcionan de forma muy distinta.
Con la hipoteca inversa sigues siendo el dueño y pides un préstamo con tu casa como garantía: genera una deuda con intereses que se paga al fallecer.
Con la nuda propiedad vendes la propiedad (pero conservas el derecho a vivir en la casa): recibes el dinero de la venta y no hay deuda ni intereses.
La mayor diferencia se nota en la herencia: en una, tus herederos reciben la casa con una deuda; en la otra, no heredan la vivienda, pero sí el dinero que recibiste.
Léelo con calma y sin prisa. Son decisiones importantes y difíciles de
deshacer, con consecuencias económicas, fiscales y para la familia. Esta guía es
general y orientativa, y no sustituye al consejo de un profesional. Antes de dar cualquier
paso, conviene comparar ofertas, hablarlo en familia y consultar con un asesor de confianza, un notario o tu
entidad. Puedes leer también nuestro aviso legal.
Dos caminos distintos para el mismo objetivo
Tanto la hipoteca inversa como la nuda propiedad sirven para lo mismo: conseguir dinero de tu vivienda y, a la vez, seguir viviendo en ella el resto de tu vida. La diferencia está en cómo lo consiguen, y esa diferencia lo cambia casi todo. Vamos a verlas una al lado de la otra, paso a paso.
Si quieres repasar antes el concepto de nuda propiedad, te lo explicamos sin tecnicismos en esta guía.
Hipoteca inversa
un préstamo con tu casa como garantía
Sigues siendo el dueño de la vivienda.
Recibes dinero de una vez o en renta mensual.
Genera una deuda con intereses que se paga al fallecer.
Nuda propiedad
vendes la propiedad y conservas el usufructo
Dejas de ser el dueño, pero sigues viviendo en casa de por vida.
Recibes el precio de la venta (normalmente de una vez).
No hay deuda ni intereses: es una venta.
La comparación, punto por punto
Así quedan las dos opciones frente a frente en lo que más importa:
Hipoteca inversa
Nuda propiedad
¿De quién es la vivienda?
Sigue siendo tuya: eres el propietario.
Pasa a ser del comprador; tú conservas el usufructo.
¿Puedes seguir viviendo en ella?
Sí, de por vida, como propietario.
Sí, de por vida, como usufructuario.
¿Qué dinero recibes?
Un préstamo: de una vez, en renta mensual o ambas.
El precio de la venta, normalmente en un pago único.
¿Hay deuda e intereses?
Sí. La deuda crece con intereses hasta el fallecimiento.
No. Es una venta: sin deuda ni intereses.
¿Cómo tributa?
El dinero no tributa en el IRPF: es un préstamo, no un ingreso.
Puede haber ganancia en el IRPF, exenta desde los 65 años si es tu vivienda habitual.
¿Y la herencia?
Tus herederos reciben la casa y la deuda: la pagan y se la quedan, o la venden y saldan la deuda.
No heredan la vivienda; sí el dinero que recibiste, si no lo has gastado.
¿De quién es la vivienda en cada caso?
Esta es la diferencia de fondo, de la que nacen casi todas las demás.
Con la hipoteca inversa, la casa sigue siendo tuya. El banco te presta dinero y, como garantía, anota una hipoteca sobre la vivienda; pero tú continúas siendo el propietario, igual que antes.
Con la nuda propiedad, en cambio, vendes la propiedad a un comprador y te reservas el usufructo, es decir, el derecho a seguir viviendo en la casa. Dejas de ser el dueño, aunque conservas el uso de la vivienda mientras vivas.
¿Puedes seguir viviendo en tu casa?
Sí en las dos. Esta es la gran tranquilidad que comparten: en ambas conservas el derecho a vivir en tu vivienda durante el resto de tu vida. En la hipoteca inversa, porque sigues siendo el propietario; en la nuda propiedad, porque te reservas el usufructo vitalicio.
Hay un matiz en los gastos del día a día. Con la hipoteca inversa, como sigues siendo el dueño, te corresponden los gastos de la vivienda (IBI, comunidad, seguro, mantenimiento). Con la nuda propiedad, esos gastos se reparten con el comprador; lo contamos en quién paga los gastos en la nuda propiedad.
¿Cuánto dinero recibes y cómo?
En las dos opciones, el dinero depende sobre todo del valor de tu vivienda y de tu edad (cuanto mayor eres, más sueles obtener).
La hipoteca inversa te permite cobrar de varias formas: todo de una vez, en una renta mensual mientras viva el titular, o una mezcla de ambas. Cuando se alcanza el máximo previsto, se deja de cobrar, pero puedes seguir viviendo en la casa.
En la nuda propiedad, lo habitual es recibir un pago único por la venta, aunque algunos acuerdos lo combinan con una renta. Para hacerte una idea del valor de tu nuda propiedad, puedes usar nuestra calculadora gratuita y consultar la metodología.
¿Generas una deuda?
Aquí las dos opciones son opuestas, y conviene entenderlo bien.
La hipoteca inversa es un préstamo: el dinero que recibes va sumando intereses y forma una deuda que crece con el tiempo. Esa deuda no se devuelve en vida; se salda al fallecer (lo vemos en la herencia).
La nuda propiedad no genera ninguna deuda: es una venta. Recibes el dinero y no hay intereses ni nada que devolver. Lo que ocurre es que ya no eres el dueño de la vivienda.
¿Cómo tributa cada opción?
Este punto es delicado y conviene confirmarlo siempre con un profesional, pero la idea general es esta:
El dinero de la hipoteca inversa no tributa en el IRPF, porque no es un ingreso, sino un préstamo. La Agencia Tributaria lo confirma cuando se cumplen los requisitos (tener 65 años o más, que sea tu vivienda habitual y contratarla con una entidad autorizada). Además, suele estar exenta del impuesto de Actos Jurídicos Documentados.
En la nuda propiedad, al vender puede surgir una ganancia en el IRPF; ahora bien, a partir de los 65 años está exenta si se trata de tu vivienda habitual, incluso vendiendo solo la nuda propiedad. El comprador, por su parte, paga el impuesto de transmisiones (ITP). Lo explicamos en detalle en los impuestos de la nuda propiedad.
¿Qué pasa con la herencia?
Para muchas familias, esta es la diferencia que más pesa.
Con la hipoteca inversa, al fallecer, tus herederos reciben la vivienda junto con la deuda acumulada. Tienen, en general, estas salidas: pagar la deuda (con ahorros o con una hipoteca nueva) y quedarse la casa, o vender la vivienda, saldar la deuda y conservar el dinero sobrante. Un punto importante de protección: según el Banco de España, si los herederos no devuelven el préstamo, la entidad solo puede cobrar hasta donde alcancen los bienes de la herencia, sin tocar el patrimonio personal de los herederos.
Con la nuda propiedad, tus herederos no heredan la vivienda, porque ya la habías vendido; al fallecer, el comprador pasa a tener la propiedad completa. Lo que sí pueden heredar es el dinero que recibiste por la venta, si no lo has gastado.
¿Cuál encaja mejor en tu caso?
No hay una opción mejor para todo el mundo: depende de tu situación y de qué valoras más. Como orientación:
Si te importa seguir siendo el dueño y dejar la casa en herencia (aunque sea con una deuda asociada), la hipoteca inversa encaja mejor.
Si prefieres no generar deudas ni intereses y recibir el dinero de la venta sin más, la nuda propiedad encaja mejor.
Si necesitas sobre todo una renta mensual estable, la hipoteca inversa la ofrece de forma natural; aun así, vender la nuda propiedad también puede cobrarse como una renta mensual si lo pactas así con el comprador.
Sea cual sea tu preferencia, compara varias ofertas con calma, hazlo con información clara y apóyate en un profesional antes de firmar.
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¿Cuál es la principal diferencia entre la hipoteca inversa y la nuda propiedad?
En la hipoteca inversa sigues siendo el dueño y pides un préstamo con tu casa como garantía; en la nuda propiedad vendes la propiedad pero conservas el derecho a vivir en ella. En las dos puedes seguir viviendo en tu casa de por vida.
¿En cuál de las dos sigo siendo el propietario de mi casa?
En la hipoteca inversa sigues siendo el propietario. En la nuda propiedad dejas de serlo, aunque conservas el usufructo, es decir, el derecho a vivir en la vivienda durante el resto de tu vida.
¿Genero una deuda con estas opciones?
Con la hipoteca inversa, sí: es un préstamo que va sumando intereses y se devuelve al fallecer. Con la nuda propiedad, no: es una venta, sin deuda ni intereses.
¿Cómo tributa el dinero que recibo?
El dinero de la hipoteca inversa no tributa en el IRPF porque es un préstamo, no un ingreso. En la nuda propiedad, vender puede generar una ganancia en el IRPF, aunque está exenta a partir de los 65 años si es tu vivienda habitual. Conviene confirmar tu caso con un profesional.
¿Qué pasa con mis herederos en cada caso?
En la hipoteca inversa, tus herederos reciben la casa junto con la deuda: pueden pagarla y quedarse la vivienda, o venderla y saldar la deuda; según el Banco de España, la entidad solo puede cobrar hasta donde alcancen los bienes de la herencia. En la nuda propiedad no heredan la vivienda (ya estaba vendida), pero sí el dinero que recibiste si no lo has gastado.
¿Puedo quedarme sin casa con alguna de las dos?
No mientras vivas: en ambas conservas el derecho a vivir en tu vivienda de por vida. La diferencia llega después, sobre todo para tus herederos.
¿Quién puede contratar una hipoteca inversa?
La ley la reserva a personas de 65 años o más (o con dependencia o discapacidad reconocida), sobre su vivienda habitual y con una entidad autorizada. La nuda propiedad no tiene un requisito legal de edad, pero su valor depende mucho de la edad.
¿Cuál me conviene más?
Depende de tu situación y de qué valoras: evitar deudas, dejar la vivienda en herencia, recibir una renta mensual... No hay una opción mejor para todos. Antes de decidir, conviene compararlas con calma y consultar con un profesional de confianza.
Fuentes
Esta guía se apoya en información de fuentes oficiales. Última revisión: junio de 2026. La normativa puede cambiar y cada caso tiene matices, así que conviene comprobar siempre la versión vigente y consultar con un profesional.
Aviso. Este artículo tiene una finalidad únicamente informativa y no
constituye asesoramiento financiero, fiscal ni legal. Cada situación es distinta: antes de tomar una
decisión, conviene consultar con un profesional de confianza. Puedes leer también nuestro
aviso legal.
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